Hola, estoy perdida

hola, estoy perdida

Hola, estoy perdida

hola, estoy perdida

Ayer cerré la semana laboral con un trabajo quizá un poco mas de “oficina” de los que mi vida de viajes me permitía alcanzar antes. En un hotel; relacionándome con el turismo, pero viendo los precios y las experiencias también en tablas de Excel y Softwares complicados.

Estaba destruida. La semana había sido larga y las horas de sueño no coordinaban con las trabajadas. Tinto en mano (no tinta) y una hoja en blanco, despedí el Viernes como a la anciana que vive dentro mío, más le gusta hacer.

Hoy, por otro lado, me surgió la oportunidad de trabajar de F&B attendence en una carrera de caballos.. Eso sería algo así como cualquier cosa que se relacione con comida y bebida en un evento.

Trabajar con agencias tiene eso; jamás sabes de que se trata o que te va a tocar hacer, hasta que no llegues al establecimiento.

20 minutos; eso tardé. 20 minutos y estaba arriba del tren, peinada con gel y usando una camina blanco impoluto planchada con secador de pelo.

Tarifa de sábado, eso es un vuelo a Tasmania, pensé.

Mientras iba cambiando las vistas y características de los barrios de Melbourne pensaba… que estoy haciendo con mi vida? Hasta cuándo sigue esto?

Me divierte esta improvisación o la odio en realidad? Porque suelo girar entre esos polos, sin encontrar grises cuando de hospitality se trata.

Quién quiero ser? Hoy, la bartender que tira la cerveza con la cantidad de espuma perfecta. 

De hecho, por qué me importa eso?

Qué es lo que en realidad importa? Por que yo me suelo enrollar en cada una de estas pequeñas tareas y pierdo demasiado energía en cosas que a la larga, no sé si quiero. 

Una cosa trae a la otra, y los que sobrepensamos sabemos.. que una vez que empieza la catarata, no se ve el final de la caída.

Cuál es el paso que tengo que dar si todavía no se a dónde quiero ir? Todavía no estoy segura de cómo  quiero caminar. Si no se cuál de las numerosas metas quiero alcanzar.

No me alcanza la vida; yo quiero ser esa chica que hace surf en las playas de Australia y vive en campervan. Quiero ser la que viste las prendas más trendy y camina con confianza por las calles de Copenhague. Quiero ser la mochilera que tiene conexiones profundas con cada persona que se cruza en Asia. La cabeza creativa de una empresa de la que esté orgullosa de formar parte, o porque no, crear una propia. Quiero escribir para Conde Nast, ser la madre que va a pilates después de llevar a los niños al cole y se junta con sus amigas a tomar lattes de vainilla. Quiero ser alguien inspiracional, con la que la Guada de 12 años se hubiese muerto por hablar.

A dónde camino para llegar ahí? Cuál es el paso? Importa el ritmo?

Para qué ahorro? A dónde viajo?

Este es un artículo de preguntas sin respuestas. Porque a veces así es la vida; casi siempre es así.

Y después de todo, es lindo y emocionante que haya tantas opciones. Que no haya techo. Que las ganas y la imaginación puedan volar. Que aparezcan nuevos objetivos. Que crea.

Soñar, crear realidades y habitar en ellas.

Hola, soy Guadi.

Argentina adoptada por el mundo, que decidió salir a recorrer cada rincón para contar las historias menos escuchadas.

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